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El Papa Francisco propuso nueva advocación mariana en Fátima: Nuestra Señora Apurada

Vaticano, 05 Ago. 23 (ACI Prensa).-
Desde el Santuario de Fátima, este sábado 5 de agosto, el Papa Francisco propuso una nueva advocación mariana: “Nuestra Señora Apurada” y dirigió un discurso expontáneo a los fieles presentes, especialmente a los jóvenes enfermos, destacando la importancia del rezo mariano, una Iglesia abierta para todos y la necesidad de vivir una vida de esperanza. 

“Hay tantas advocaciones de María”, pero una -que podemos decir también, pensando- es esta: la Virgen que sale corriendo, cada vez que hay un problema, cada vez que la invocamos, no tarda, viene, se apura”, afirmó el Papa Francisco en su alocución en la Capilla de las Apariciones del Santuario de Nuestra Señora de Fátima.

“Nuestra Señora Apurada. ¿Les gusta eso? Lo digamos todos juntos: Nuestra Señora Apurada. Se apura para estar cerca de nosotros, se apura porque es Madre, apressada, en portugués se dice apressada me dice Mons. Ornelas. Nossa Senhora Apressada”, agregó. 

Durante el momento de la oración ante 200.000 fieles y peregrinos, el Santo Padre encomendó a la Virgen María, madre, custodiar por “todos” sus hijos. “Nuestra Señora que Acompaña, siempre acompaña. Nunca es protagonista”, sostuvo. 

Más tarde, invitó a mirar a la “imagen de María y cada uno piense ¿qué me dice María como Madre?, ¿qué me está señalando con el dedo? Nos señala a Jesús, a veces nos señala también alguna cosita que en el corazón no funciona bien, pero siempre señala”. 

“Hagamos un pequeño instante de silencio y cada uno en su corazón diga: Madre ¿qué me estás señalando a mí? ¿Qué hay en mi vida que te preocupa? ¿Qué hay en mi vida que te conmueve? ¿Qué hay en mi vida que te interesa? Y tú, lo señalas. Y ahí nos señala el corazón para que Jesús venga”, añadió. 

“Esa es María, esa es nuestra Madre, Nuestra Señora Apressada (apurada), para estar cerca de nosotros. Que ella nos bendiga a todos. ¡Amén!”, concluyó el Pontífice. 

Esta mañana, a su llegada al Helipuerto de Fátima, el Papa fue recibido por el Obispo de Leiria-Fátima y Presidente de la Conferencia Episcopal de Portugal, Mons. José Ornelas Carvalho. 

A continuación, se trasladó en coche al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, donde – después de dar algunas rondas en el Papamóvil entre los fieles- , el Santo Padre dirigió el rezo del Santo Rosario con los jóvenes enfermos en la Capilla de las Apariciones.

Tras entrar en la Capilla de las Apariciones, el Papa Francisco veneró la imagen de la Santísima Virgen María de Fátima y se detuvo en oración silenciosa. 

Dos niños ofrecieron al Santo Padre unas flores que él depositó a los pies de la Virgen y le donó como regalo un Rosario de oro.

Al final del rezo del Santo Rosario y después de la alocución de saludo del Obispo de Leiria-Fátima, el Papa Francisco pronunció su discurso, sin leer un texto. 

Varios jóvenes enfermos rezaron el Rosario junto al Papa, entre ellos algunos con discapacidad. Los jóvenes reciben ayuda del Centro de Apoyo a la Discapacidad Juan Pablo II (JPII), el Centro de Rehabilitación e Integración de Fátima, la Casa del Buen Samaritano y de Obreros Silenciosos de la Cruz.

En el marco de su viaje a Portugal para participar en la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa, el Papa Francisco quizo agregar una etapa especial también al Santuario de la Virgen de Fátima. 

Este es el segundo viaje del Papa a Portugal, después de que, en 2017, haya presidido las ceremonias del centenario de las apariciones en el Santuario de Fátima. 

Su visita de 2017 estuvo marcada por la canonización de los pastores Jacinta y Francisco Marto, quienes junto a Lucía Dos Santos vieron en 1917 a la Virgen de Fátima.

La Basílica de Nuestra Señora del Rosario se encuentra en el lugar donde, el 13 de mayo de 1917, los tres pastorcillos mientras jugaban “a hacer una albañilería”, vieron un repentino relámpago que les sorprendió tanto que reunieron a su rebaño para volver a casa, por miedo a que lloviera.

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