El secretario de Estado vaticano, enviado por el Papa al país en guerra, preside la misa en el santuario mariano de Berdychiv. Aconseja a los fieles «no perder la fe aunque parezca que el mal tiene la sartén por el mango».
El secretario de Estado vaticano, enviado por el Papa al país en guerra, preside la misa en el santuario mariano de Berdychiv. Aconseja a los fieles «no perder la fe aunque parezca que el mal tiene la sartén por el mango».